lunes, 10 de noviembre de 2008

Caperucita y el lobo feroz

El Sr. Villa volvió a apartar la vista de su ordenador con cierto aire molesto. Me pareció que aquel señor calvo tajante y con malas pulgas ya no era el mismo con el que había hablado hace tan sólo unos minutos, aquel que me había humillado y que me había hecho salir del despacho sintiéndome una fracasada. Tampoco yo me sentía como una niña asustada huyendo de algo terrible en un oscuro bosque. Aquel hombre parecía más asombrado y nervioso que firme y confiado. Ahora el Sr. Villa era Caperucita y yo era el lobo feroz.

- Mira, niña...

¿Niña?¿me ha llamado niña, cuando me paso el día pensando la edad que tengo y la situación en la que a estas alturas me sigo encontrando?

- No, mire usted.

El rotundo "No" volvió a surgir, pero esta vez no en mis pensamientos, sino que yo misma sentí la ronquera de mi voz. Alguien más debió percatarse, aparte del calvo que tenía delante, porque noté como algún trabajador cotilla pasaba más pausadamente que en mi anterior breve visita y miraba de reojo hacia la ventana en forma de pecera con cierto aire curioso.

Desde ese momento, un remolino de palabras surgieron de mi boca. Más que alegaciones de porqué ese trabajo era para mí y yo era para ese trabajo, creo que descargué toda aquella furia y rencor que me habia guardado tantos años. Me siento incapaz de reproducir aquella conversación (o monólogo, puesto que no dejaba hablar a nadie). Ni siquiera sé el tiempo que estuve en aquel despacho. . Oía a plausos a mi alrededor y veía a los trabajadores de aquella oficina cómo me sonreían y me daban pequeñas palmadas en la espalda. De pronto volví a mi propia realidad. Me encontré frente a las puertas de aquel ascensor, con aquella mezcla de olor a tabaco y perfume de mujer. Aferraba con fuerza el bolso en mi mano derecha y portaba una carpeta granate en mi mano izquierda. El trabajo era mío. Era mío de verdad.

Seguía inmersa en mi propia estupefacción cuando noté la vibración del móvil en el bolso. Un nuevo mensaje acababa de llegar.

7 comentarios:

Boladepelusa dijo...

Chupaos esa :P

AMPA dijo...

Joder... os habéis empeñado en hundirme

Boladepelusa dijo...

Eso te pasa por tener ideas...

Arantxa dijo...

Jajajaa. Has salido muy bien del paso... Me ha encantado :-)

AMPA dijo...

tú anímala, que menudo marronaso me ha puesto encima :S

Arantxa dijo...

Es menos marrón que el que tenía ella, jaja. A mí déjamelo fácil, eh? :-P

Anónimo dijo...

Madre mia....

Dejar las drogas!!! jaja

Requetebien...