Así lo hice, grabé su número. Los nervios del momento me impidieron pensar en si Nacho era el camarero de la cafetería en la que solía desayunar cada mañana, el atractivo profesor de las clases de aerobic a las que acudía cada martes o el pesado de turno que se empeñó en invitarme a una copa en el Felicia el pasado sábado. Realmente tampoco me importaba, ya tendría tiempo más adelante de analizar con detenimiento el misterioso y breve mensaje.
En ese momento sentía que mi mundo dependía de todo lo que sucediera en la próxima hora y necesitaba concentrar todos mis sentidos en aquella entrevista.
Había realizado grandes progresos en los últimos meses. Había aprendido a contener mis miedos, a ser una persona menos vulnerable y a tomar decisiones valientes sin pensar en consecuencias futuras. Una vez más, me repetí a mí misma las palabras que utilizaba constantemente mi psicoanalista. Confianza. Así que con seguridad y con paso decidido atravesé aquellas puertas giratorias. Realmente tenía la certeza de que mi vida cambiaría desde ese mismo momento. Me equivocaba, mi vida había empezado a cambiar tan sólo un minuto antes, pero aún no era consciente de lo que me quedaba por vivir.
Me acerqué al mostrador central donde una chica rubia que no aparentaba más de veinte años hablaba sin cesar por teléfono con alguien que en aquel momento se me antojó la vecina del quinto. Estoy segura de que se percató de mi llegada, pero desvió desinteresadamente la mirada hacia su manicura recién hecha y siguió con su conversación. Al cabo de dos minutos que parecieron dos horas, aprecié que sin duda hacía caso a mis exagerados gestos que reclamaban un segundo de atención. Sólo necesitaba que me indicara la planta donde podía localizar al Sr. Villa, esa era su única misión en mi pequeño mundo. Después de tanta anticipación para que todo fuera perfecto esa niñata californiana no podía arruinar mi ansiado futuro! Cuando mi estado de nerviosismo empezaba a tornarse en desesperación fue cuando me percaté de que hasta ahora no había escuchado su conversación, sólo la había estado oyendo.
sábado, 8 de noviembre de 2008
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1 comentario:
guau!!! qué sorpresa! ainnnnns, ahora tengo que pensar muy bien en la continuación...
Muchas gracias y un besote!
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